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Un consejo de Lulú: ¿Necesitas ayuda para ligar?

Actualizado: feb 14




¿Te sientes algo desubicada en el corazón, pero latente en el anhelo? ¡Pues yo sí! Tengo que confesarte que siempre he metido la pata en eso de flirtear y ligar con chicas, eligiendo mal, cayendo sobre una piedra, tropezando con otra y por eso hoy compartiré contigo algunas de las razones por las que creo que no daba pie con bola en con esto del ligoteo. Y Es que creo que tampoco estoy sola en esto, y tal vez tú, que me estás leyendo, puedas sentirte identificada o veas a alguna amiga tuya reflejada en estas líneas…


Cuando todo empieza por mal camino


Hace años, cuando empecé a darme cuenta de que me estaban gustando las chicas para algo más que ser mis amiguitas, erré por completo mi camino y acudí a los consejos de mis amigos hombres gays.


¿Qué podía salir mal? Si al final somos de la misma comunidad, pensaba. Lo que para mí era una apuesta segura, me llevó en realidad a un fracaso tras otro, a una historia interminable de metidas de pata universales. Y es que estaba, como me dijo uno de ellos, más desubicada que chupeta en el culo, refiriéndose a mi “lugar” ente un grupo de hombres gays.


Ahora me parece obvio, pero entonces estaba ciega y no entendía que metida en una jauría de hombres gays y a falta de amigas lesbianas, era menos que una mascota para ellos, que no entendían para nada la afectividad lésbica y además tenían ciertos matices misóginos y machistas.





Te preguntarás: chica y ¿Qué hacías tu ahí? Pues mira guapa…era lo que había … no conocía a otras lesbianas, me sentía y estaba, en efecto, muy desorientada porque además no lo conversaba con nadie.


Tarde aprendí que los términos y condiciones de los contratos amorosos no parten de una misma técnica de acercamiento. Yo pensé que sí, que siendo todos homosexuales tendríamos los mismos códigos, y por eso les pedía consejo a estos chicos que no tenían ni puta idea de la situación o de la interacción entre mujeres.


Eso pasa, querida mía, cuando en busca de un grupo al cual pertenecer, en medio de tus inseguridades, de tu sensación de orfandad y tu desinformación, te metes en una banda de rock cuando a ti lo que te gusta es la salsa…


Empezando a calibrar mi orientación


Hace meses llegó a mí, a través de una amiga, un enlace de Instagram donde una hermosa chica española da clases de ligoteo, de enamoramiento, de chanceo, de flirteo, o de cómo se llame esa situación extrema de nervios que es acercarse a alguien con el deseo de… amistad o algo más.


Pues sí, hay una mujer que se dio cuenta de que estamos un poco (o mucho) faltas de atender el aquí y el ahora del amor en pareja… ¡Bravo por ti Eugenia Torresi, guapa, que has inspirado este artículo!





Pues resulta que yo de inmediato asistí a esa master class y pude comprender algo que ya desde hace años me daba interminables vueltas en la cabeza, y es que algunas estamos muy jodidas como mujeres, también en estos tiempos, para entablar una relación de profundidad y con sentido de permanencia.


Puedo decirte que sentí que no estaba tan sola en mi desinformación. Conseguí compañeras tanto o más desubicadas que yo, tanto o más inseguras que yo en eso de los acercamientos y del entendimiento del lenguaje sutil o no tan sutil del interés sexoafectivo, de ese temor al rechazo, o del terror a que esa chica que te gusta, te diga un contundente NO, en tus avances con ella.


Me sorprendió, pero sobre todo, me di cuenta de que no es un sentimiento aislado que habita solo en mí o tal vez en ti, que me lees, sino que está también en mujeres chicas y no tan chicas; y mira que yo me doy látigo ¿eh?, y pienso que soy la única semilla no germinada de nadie.


Lograr una aproximación sin ser una erudita del asunto


¿Qué es lo que está pasando? Pues que ponemos esas ansias de compañía en historias locas y fantasías de unicornios rosados que no van a resultar. Nos hacemos una película de ciencia ficción lésbica y lo que quiero destacar para ti, que me lees en este instante y espero resuene contigo, es que cuando “algo” te dice que “eso” no está bien, pues no insistas, no te hagas falsas expectativas, y repítelo una y mil veces más.


Pareciera que algunas mujeres necesitásemos que nos griten: ¡Amiga NO!, ¡por ahí no van los tiros, retírate a tiempo antes de que te rompan el corazoncito!





Si no te contesta, si te da largas, si no está para ti nunca, ni presencial ni al teléfono, si no está clara en lo que quiere contigo, ¡di NO! , y no tengas miedo pensando que se te va a pasar el arroz o se te va a ir el tren, simplemente date cuenta.


Es absolutamente normal dejarlo ir con ella, no tiene nada que ver contigo, es un asunto de la otra persona. Valora tu estado mental y sal de ahí, no apuestes por una historia que no tendrá ningún resultado, ni mucho menos feliz.


Lo que quiero decir en estas pocas letras, para ti y para mí también, es que necesitamos entender de una puta vez, que una historia tortuosa no se va a convertir en una final feliz porque le pongamos mucho, mucho, mucho amor.


Es tiempo de normalizar que debemos estar conscientes de que correr detrás de una relación, porque alguien nos guste mucho, no es garantía de reciprocidad. Debe haber un compromiso por parte de la otra chica. Ella debe desear estar contigo también y de buena y justa forma... ¡Vamos, equidad ante todo!





¿Qué hacer? Por lo menos y mientras tanto


Pues calma y cordura, y mucha conexión con tu ser, con tu intuición con ese nosequé que sientes en el pecho o en el estómago, según sea el caso, que no sea ni un infarto ni una indigestión… ¡chica que el cuerpo habla, te lo juro por Madonna!


Parece magia, pero cuando algo en tu vida no va bien, pues el cuerpo te lo dice, tú lo sientes. Lo que debes hacer de ahora en adelante es hacer el ejercicio en sentirte a ti, no intentar engañarte o pretender que te van a querer algún día.


Si sigue sin llamarte, si sigue sin hablar contigo o si sigue dejándote en visto, pues amiga, llegó la hora de dar un paso adelante y salir corriendo de aquellas indecisas que no saben si quieren estar contigo, en estos tiempos de amor líquido (tranquila que de esto hablaremos luego).


Pocas quieren comprometerse, entonces pregúntate qué es lo que quieres y sé muy coherente, ¿tú quieres algo comprometido? ¿una historia bonita que contar y que cuando mires atrás puedas ver la foto sin que te den ganas de vomitar y escupir al suelo a todos sus muertos frescos?


Pues debes ser coherente con lo que tú quieres, con lo que de verdad estás dispuesta a ofrecer en una relación, porque estar esperando como un cátcher de béisbol a que llegue tu enamorada fantástica en un lanzamiento a más de 90 millas, sin que tu pongas nada de responsabilidad y coherencia en esa historia... ¡Olvídate! Llegará a tu vida alguien que seguramente te dejará como cuero seco.


Palabras de encuentro y abrazo final


Querida mía, la ausencia de pareja es una espinilla que maquillas y que insiste en salir. No dejas de pensar en ello y duele cada vez que intentas sonreír, pica y escuece, sobre todo cuando ofrecen descuentos los fines de semana para parejas…


Entonces fluye con esa espinilla aunque te pese, mírala de cerca y conviértete en aquella mujer que quieres que llegue a tu vida. Cuídate, ponte bella para ti, cuando te sientas más plena de ti misma, que vacía por no tener un amor, te darás cuenta que no necesitas a nadie que te llene.


Tal vez anhelas a un amor más que a una hamburguesa bien grasienta en cuarentena, eso lo queremos todas las solteras claro está, pero de verdad y aunque te suene a disco repetido mil veces, a mantra de la fortuna, a manita de gatico chino que sube y baja en gesto burlón… "¡Lo que es para ti, ni que te quites, y lo que no, ni que te pongas!"

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