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¿Pido demasiado de ella? Aprende a manejar tus expectativas dentro de una relación




Primero lo primero, mis queridas chiquillas: en una relación, es natural tener expectativas. Si eres de las que dice: Amiga, yo voy sin expectativas con todo esto, posiblemente estás diciendo una mentirijilla sin saberlo o de seguro intentas proteger tu corazoncito, porque es imposible que no albergues aunque sea la más mínima de las ilusiones o ideas preconcebidas cuando se trata de tu relación.


La mayoría de las veces queremos que nuestra pareja sea cariñosa, comprensiva, fiel y apasionada. Sin embargo, cuando esas expectativas se vuelven poco realistas o poco prácticas, pueden convertirse en un problema. ¿O acaso no escuchaste el caso Lesbeth en nuestro podcast No le diremos a nadie? Te lo dejo precisamente aquí.


Para las mujeres lesbianas y bisexuales, puede haber expectativas adicionales en la relación debido a la presión social y cultural, así como a las ideas que nosotras mismas nos hacemos de lo que debería ser o no un amor entre mujeres.





Por ejemplo, solemos pensar que las mujeres podemos ser emocionalmente más maduras que los hombres y esto no se cumple en todos los casos. También creemos a veces que las relaciones entre mujeres son más fáciles o libres de conflicto.


Personalmente y con mi experiencia por delante les digo que ambas cosas son totalmente relativas. Una mala gestión de las emociones, la intensidad desmedida o las conductas tóxicas no lo hacen más simple en ningún escenario y el género de una persona no tiene nada que ver con esto.


Precisamente por eso, estas expectativas y muchas otras más, pueden ser poco realistas y causar tensión y conflictos en tu relación.


Entonces, ¿cómo puedes hacer frente a las expectativas poco prácticas para que eso no afecte tu amor por ella? Aquí te presento, humildemente, algunas estrategias que puedes probar:





Comunica tus expectativas y escucha las de tu pareja


Si has estado de visita por el blog anteriormente, sabes que soy una firme defensora de la comunicación. Hablar honestamente es clave en cualquier relación. Es imprescindible que converses de una forma franca con tu pareja acerca de tus expectativas y escuches las de ella.


Este es el primer paso para entenderse. Entre las cosas que esperan la una de la otra van a encontrar puntos en común sobre los cuales pueden trabajar para que la relación prospere de una forma bonita y sana.


También habrá cosas en las que no podrán ponerse de acuerdo, claro está. Que no todo es color de rosa y eso lo sabemos de sobra. Estos puntos en los que las expectativas de ella apuntan hacia un lado y las tuyas hacia el otro, son los que van a trabajar con más intensidad. Aquí comienza la negociación. ¿En qué cosas estás dispuesta a ceder? ¿En qué cosas ella se haría más flexible?


Se trata de conversar, ponerlo en práctica y flexibilizarse. Esto podría cambiar tus hábitos comportamentales, entender una nueva manera de vivir el amor y llevarte a descubrir cosas que quizás preferías de una relación ¡y ni siquiera lo sabías!





Expectativas muy distintas o diferencias irreconciliables... ¿Qué hacemos?


Bueno, aquí la cosa se pone complicada chicas y no les miento cuando les digo que este punto da para un texto entero en sí mismo. Sí, muchas veces descubrimos que nuestras expectativas son demasiado disímiles y que los puntos en común son verdaderamente pocos, por no decir inexistentes.


¿Qué debes hacer en ese caso? En este caso la lealtad a ti misma debe estar presente.


Por encima de la atracción o peor aún, del apego, del temor a estar sola, tú tienes que ser franca con tus emociones, porque si te metes en una relación en la que tus expectativas no son cubiertas para nada, estás transitando un sendero tóxico y autodestructivo y sin ánimos de ser fatalista, te dejaré aquí un Spoiler: ESTO ACABA MAL.


Es preferible ser franca, valiente, coherente con tus emociones y cambiar de dirección a tiempo. El costo emocional será menor, la energía que inviertas y el tiempo que entregues será mejor y tú podrás seguir avanzando segura de que hallarás a la persona indicada, en lugar de quedarte postrada en una relación que no avanza a ninguna parte.





Reflexiona sobre tus expectativas


Una cosa es que tus expectativas no sean cubiertas para nada y otra muy distinta es que tengas más de una película en tu cabeza. A esto me refiero cuando hablo de expectativas poco realistas para contigo misma y para con la otra persona.


¿Quieres algunos ejemplos? Sí, claro, aquí te pongo varios para que lo reflexiones mejor:


  1. Esperar a que tu novia siempre esté de acuerdo contigo y comparta todas tus opiniones y creencias. Coincidir en una que otra está bien, en eso radica la afinidad, pero recuerda que son seres individuales con pensamientos y criterios propios. No esperes que tu novia sea realmente tu principal porrista o tu súbdita, porque no se trata de esto.

  2. Esperar que tu pareja sea perfecta y nunca cometa errores o tenga defectos. Seamos honestas. Cuando estamos en la deliciosa fase del coqueteo siempre nos jugamos las mejores cartas y exhibimos nuestros mejores atributos, pero... ¡Eventualmente dejaremos ver nuestros errores! Somos humanas, así que debes aprender a identificar la belleza en sus defectos.

  3. Esperar que tu novia esté disponible para ti y tenga todo el tiempo del mundo para estar contigo. Esto también puede confundirnos un poco durante la fase del romance, en la que eres capaz de dejarlo todo a un lado solo por vivir esos momentos fantásticos con la persona anhelada, pero una vez dentro de la relación, los deberes llaman. Llaman también la familia, los amigos en común, las ocupaciones... Así que si quieres un consejo, fortalece tu mundo interior, para que no necesites de la presencia de la otra persona 24/7.

  4. Esperar que tu pareja cambie aspectos fundamentales de su personalidad para complacerte. Esta es, probablemente, una de las expectativas más injustas que podrías tener. No. Si te interesaste en ella en un principio, es porque algo de su personalidad te llamó... ¿Por qué transformarla en alguien que no es? Esto no es amor, así que cuidado.

  5. Esperar a que tu chica sea completamente independiente y no necesite de tu apoyo o ayuda. Bueno, la verdad es que en este punto tenemos una doble vertiente: podemos ansiar esto o que ocurra todo lo contrario, como que dependa de ti para todo. Te diré, cariño: ninguna de las dos es buena. Si lo que quieres es estar con alguien que no te necesite para nada, en materia afectiva, creo que te vendrá mejor una amiga con derecho a roces. Si por el contrario quieres que ella sea dependiente de ti... ¿No te parece contraproducente? No solo es un gasto energético considerable para ti, es un daño emocional muy profundo para la otra persona... ¡Cuidado!

  6. Esperar que tu pareja se adapte a todas tus preferencias sexuales y deseos sin tomar en cuenta su propia identidad y preferencias. Sí... Muchas nos hacemos una película cuando se trata del sexo. Sobre todo en cuanto al ritmo o la frecuencia. Es importante que sean realistas y francas con respecto a este tema. Aquí te dejo más información acerca de cómo hablarle de tus expectativas sexuales.

  7. Esperar que tu pareja sea exclusivamente tuya y que no tenga amistades ni relaciones cercanas con otras personas. ¡Positivo para controladora, entre otras cosas! Sé que a muchas le parece romántico el sentido de pertenencia, pero no lo olvides: somos seres individuales, autónomos. A veces nos cruzamos por mucho tiempo, a veces solo nos entregamos algunas cosas valiosas y estamos de paso... Lo siento, cariño, sé que no te gustará leerlo, pero al final del día: nadie le pertenece a nadie y aceptar esta verdad es sumamente saludable.

  8. Esperar que tu novia se ocupe de todos los problemas de la relación y nunca tengan conflictos o desacuerdos. Esto y vivir en la cabaña del bosque con los enanitos está prácticamente al mismo nivel. Si la responsabilizas de todo no solo estarás siendo muy injusta, también estarás construyendo tu relación sobre las bases de algo que se desplomará de un momento a otro. Sé realista, justa, empática y equitativa.

A veces, nuestras expectativas son poco realistas porque no somos honestas con nosotras mismas o nos dejamos llevar por el ego. Reflexiona sobre tus propias necesidades y deseos y asegúrate de que sean factibles, justos y que partan de la equitatividad.


Si crees que estás siendo egoísta, trabaja para ajustar tus expectativas, será más justo para ambas.





Reconoce las limitaciones de tu pareja


En una relación no solo debes ser realista contigo. También debes serlo con ella y esto incluye entender sus limitaciones y amarla a pesar de ellas.


Acepta que tu novia no es perfecta y que puede tener limitaciones en cuanto a lo que puede ofrecerte. ¡No pongas el grito en el cielo con todo esto, que lo creas o no, trazar barreras firmes también es sano! Hay cosas en las que ella no podrá complacerte, porque no sabe cómo, porque no lo desea o porque quizás quiere avanzar despacio, seguramente por heridas del pasado no sanadas.


¿Está mal? ¿Debes sacarla para siempre de tu vida y de tu corazón? No. Debes ser justa y paciente. Si no sabe cómo cumplir tus expectativas... ¡enséñala! Edúcala en la bella cátedra de amarte. Eso sí... No pretendas que ella se convierta en una especialista en complacerte mientras tú no mueves ni un dedo por ella, ¿no? Recuerda: equitatividad.


Si quiere ir despacio, si hay cosas que aún le cuesta asimilar: dale su tiempo. ¡Dale su tiempo siempre que veas que se está esforzando de corazón! Trata de encontrar un equilibrio entre lo que esperas y lo que ella puede ofrecerte.





Aprende a comprometerte


Lo creas o no, no todo el mundo sabe cómo manejar el compromiso. Las relaciones saludables requieren de esto, entre otras cosas. Tienes que entender que para tener derechos en tu relación, en primer lugar debes haberte creado deberes y no solo eso, cumplir con ellos.


Comprometerte significa actuar con lealtad, franqueza y responsabilidad. Aprender a ceder en ciertas áreas y encontrar soluciones aceptables para las dos. No esperes que tu pareja cumpla todas tus expectativas al pie de la letra, especialmente cuando tú no estás trabajando lo suficiente en la relación.





Aprende a ser flexible


Ser flexible también es importante. Las circunstancias pueden cambiar y es posible que tengas que ajustar tus expectativas en consecuencia. Aprende a ser adaptable y a aceptar que la relación puede evolucionar con el tiempo.


Tienes que sacar provecho de todas las etapas y agradecer por cada una de ellas.


Busca ayuda profesional


Si crees que las expectativas poco realistas están causando problemas graves en tu relación, es posible que necesites buscar ayuda profesional. Un terapeuta o consejero puede ayudarte a encontrar soluciones y a mejorar la comunicación con tu novia.


Aprende a manejar tus expectativas de una forma razonable, justa y empática. Lo creas o no, esta es una de las bases de una bonita relación... ¡Mucho éxito!


Ángela



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