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¿Compatibles o no? Aprende a medir la afinidad entre ustedes




Ser compatible o no con tu pareja es algo que nos preocupa a muchas... A muchas y a muchos, porque la verdad es que sentir que estás con la persona indicada es tan importante para algunos, que hasta especialistas se han tomado la tarea de aportar información sobre el tema.


Hace algunos días escuché a dos amigas decir que las cosas han cambiado mucho en materia de relaciones. Una me decía que cada vez menos gente quiere comprometerse y la otra, que los valores en torno al sentimiento romántico y a la idea de permanecer o no vinculado de ese modo a alguien ya no son lo que solían ser.


En este sentido, yo soy de la vieja escuela. Siempre digo que de una forma responsable probé todo lo que pude probar. Las relaciones a distancia, las relaciones en el entorno laboral, las relaciones con diferencia de edad, las relaciones efímeras... Una noche de copas, una noche loca... Todo.


Precisamente beber de varias copas me permitió entender, responsablemente, con cuál de ellas quería quedarme y beber hasta caer ebria... de amor. Lo mío son las relaciones que se construyen cada día con miras a un futuro bonito. Por lo tanto, a las mujeres que aspiramos eso nos importa sobre manera la compatibilidad.





¿Y qué es la compatibilidad en una relación?


En términos simples, la compatibilidad se refiere a la capacidad de dos personas para funcionar juntas en una relación, para complementarse y para compartir valores, intereses y metas comunes.


Sin embargo, la compatibilidad no es algo que se pueda medir de manera objetiva. No es que hay un test, un termómetro, un gurú que te diga: chicas, compatibilidad al 100%. No. Te guste o no, eso no funciona así.


En primer lugar la compatibilidad se basa en factores subjetivos y emocionales que varían de una persona a otra. Lo que puede ser compatible para una pareja puede no serlo para otra.


En segundo lugar, estamos en constante cambio y evolución. Hay personas que pueden transformar sus hábitos comportamentales con el paso del tiempo, por lo que es probable que en algún momento de su vida prefirieran unas cosas y ahora elijan otras.


¿Eso está mal? No. No puedes juzgar a alguien por su evolución o transformación, especialmente si el cambio es para bien y apunta a cosas como su plenitud y madurez. Por eso la compatibilidad es tan cambiante y subjetiva.


He estado en relaciones en las que al principio coincidíamos hasta en cómo nos gustaba tomarnos el café y con el paso de los años nos llegamos a sentir como dos desconocidas. Ella se relacionaba con otras personas, que contribuyeron a su transformación, yo empecé a sentir interés en otras cosas, dimos todo por sentado y... ¡Catástrofe! ¡Se nos murió el amor! Al menos el de pareja.


Así pues, la compatibilidad se puede evaluar en diferentes niveles y áreas de la relación, así que toma papel y lápiz que aquí te comparto, humildemente, algunas cositas que ojalá te sirvan:





Compatibilidad emocional


En general se refiere a la capacidad de dos personas para comprender y satisfacer las necesidades emocionales del otro. Esta puede medirse mediante la comunicación abierta y la capacidad de apoyar y consolar al otro durante momentos difíciles.


No obstante yo tengo mis objeciones. Sí, desde luego que se siente rico saber y experimentar la contención amorosa de la otra cuando no estás pasando por una buena etapa o no estás teniendo un buen día, pero... ¡Cuidado! Dejar en manos de ella tus necesidades emocionales al punto de caer en la dependencia no está bien.


Recuerda esto, chiquilla: tú eres la verdadera responsable de tu bienestar emocional y de cómo gestionas tus sentimientos con respecto a las cosas que te inquietan, te preocupan, etc. Cuando nos hacemos 100% responsables de nuestro cuidado mental y emocional, liberamos a la otra de una carga importante (que además, NO TIENE POR QUÉ SER SUYA) y la relación fluye mejor.


Dile NO a la dependencia emocional.





Compatibilidad sexual


Cualquiera diría que en este punto se puso buena la cosa. Sí y no. La compatibilidad sexual se refiere a la satisfacción mutua en la intimidad y la capacidad de expresar y explorar la sexualidad juntas. Esta puede medirse a través de la comunicación abierta, la confianza y la disposición para experimentar.


Sin embargo, vamos a ser razonables con esto. El apetito sexual en una relación o la frecuencia de los encuentros íntimos, suele ir disminuyendo conforme la vida en pareja avanza. La vida en pareja o la relación en sí, especialmente para aquellas que no viven juntas.


Aunque parezca contradictorio, puede que el sexo se haga más esporádico, pero si lo miras con atención notarás que se fortalecen otras cosas, como la comunicación verbal, la anticipación a los deseos, gustos y pensamientos de la otra persona, la complicidad.


Desde mi punto de vista (tú puedes diferir conmigo y estará bien) me parece valioso que la conexión espiritual comience a alzarse por encima de otras cosas en la relación, pero como en el fondo somos un poco cabeza duras y pensamos que si ya no tenemos sexo como antes no me quiere, o no le gusto, para evitar caer en esas trampas mata pasión, intenta mantener la llama encendida.


Habla con tu pareja de tus expectativas sexuales. Aquí tienes otro texto que quizás te servirá tratándose de este tema.





Compatibilidad intelectual


Se refiere a la capacidad de dos personas para compartir intereses y conversaciones significativas. Esta puede medirse mediante la comprensión mutua y la capacidad de aprender y crecer juntas.


Algunas personas suelen hacer caso omiso de esto. Por lo general esto pasa cuando la atracción física o sexual es muy intensa, le pones todas las fichas en la ruleta a esta faceta de la relación y te olvidas que tarde o temprano tendrás que compartir con ella otras cosas, como tus dudas existenciales, una conversación edificante o un buen consejo que te ayude a tomar una decisión.


Es entonces cuando te das cuenta que después de todo sus pensamientos, ideologías o la forma en la que perciben la vida no es del todo afín y comienzas a cuestionarte acerca de una posible afinidad, que esté más allá de los delirios del romance o el placer que provee el sexo.


Si quieres algo momentáneo, pasajero o sólo para pasar el rato, la compatibilidad intelectual da un poco igual, pero si quieres algo más duradero, será mejor que pongas las conversaciones serias y profundas en los primeros renglones de tu lista.





Compatibilidad de valores


Esta apunta a la capacidad de dos personas para compartir valores, metas y objetivos comunes. Esta puede medirse mediante la comprensión mutua y la capacidad de trabajar juntas para lograr metas comunes.


Entenderás que sobre este tipo de compatibilidad recae directamente el peso de que una relación sea perdurable o no. Tal y como mencionaba en el apartado anterior, si tienes en mente encontrar a mucho más que una amante, una compañera de vida, es importante corroborar cuáles son sus aspiraciones y expectativas sobre la relación y si coinciden sus objetivos, llevarlo adelante.


¿Y si no? Bueno, pueden pasar dos cosas, te guste o no: que la relación no trascienda (y no deberías hacer un drama si no avanza) o que decidas esperar a que ella cambie, se interese un poco más o se involucre.


En lo personal no soy muy partidaria de lo segundo. Conozco muchos casos de mujeres que al no tener la madurez emocional para entender que los intereses o el conflicto de valores es insalvable, insisten en querer dar aliento a una relación que jamás lo tuvo, cayendo entonces en una dinámica desgastante, frustrante y por momentos muy tóxica.


Chicas... Recuerden lo que ocurrió a las hermanastras de la Cenicienta con su diminuta zapatilla de cristal: si no te calza desde el primer instante, no quieras llevar puesto un zapato que nunca fue tuyo. Saber renunciar a tiempo a algo que no tiene futuro es una muestra de madurez y amor propio.


Además, les digo otra cosa: el Universo no sabe de espacios vacíos, así que puedes estar segura que ese agujero que dejó esa persona al no valorarte como lo merecías, o al no querer construir contigo algo bonito, lo llenará sin dudas la persona indicada.


Saber con claridad lo que quieres y esperas de una relación; de la persona que será tu compañera de vida, es caminar sobre la senda que, sin temor a las dudas, te llevará a los brazos de la persona ansiada. ¡Te lo garantizo!


¡Que todo fluya bonito, chiquillas!


Ángela

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